Lo mismo puede suceder con los alimentos y dulces. Si nos visualizamos comiendo un dulce, nuestros cuerpos producen la misma respuesta de dopamina, como si en realidad estuviéramos comiendo dulces. Por lo tanto, cuando de verdad tienes al alcance el dulce, tu respuesta emocional no es tan fuerte y se come mucho menos, o se vuelve mucho más fácil ignorar este antojo.
La sibutramina actúa disminuyendo el hambre y haciendo con que la sensación de saciedad llegue más rápido al cerebro, ayudando a controlar la cantidad de comida ingerida. De esta forma, este medicamento puede ser usado como primer tratamiento en personas con obesidad. Cabe acotar que en algunos países de América Latina su uso ha sido restringido, debido a sus efectos secundarios. 
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