¡Hola Tania! Gracias por la información tan útil. Pondré en práctica estos consejos para mejorar mi muy trastocada alimentación. Un consejo que recuerdo haber leído en un lugar es el de que si tienes ganas de una comida chatarra, la comas, pero prepárala tú mismo en tu cocina. Así, si quieres comer unas papas a la francesa en vez de ir a comprarlas, házlas en casa. Es útil porque para preparar una pequeña cantidad tendrás que ir a comprar las papas, lavarlas, pelarlas, cortarlas, freirlas, etc., además de todo el desastre que dejarás en la cocina y los trastes que ensuciarás. Para cuando las termines de preparar el gusto de comerlas no se verá redituado por todo la extenuante labor de preparlas, por lo que con el tiempo te irás desmotivando a seguir comiéndolas porque asociarás un largo procedimiento con una recompensa muy escasa.

A veces sin darnos cuenta, nos dejamos llevar por el ritmo vertiginoso de vida que nos impone esta sociedad moderna; comemos apurados sin vigilar que tan nutritivo es lo que comemos, pasamos horas y horas sentadas frente a un computador, detrás del mostrador de una tienda o delante de un escritorio sin siquiera movernos lo suficiente para estirar nuestros músculos.
Si sientes efectos secundarios negativos ocasionados por la dieta o rutina de ejercicios, como mareos, náuseas, debilidad, dolor, vahídos, dolores de cabeza u otros síntomas, suspende el programa y vuelve a tu alimentación o actividades normales. Si sientes que el dolor o el malestar son graves o que tus síntomas son preocupantes, consulta a un profesional de la salud.
Cuando se está durante un proceso de pérdida de peso es posible que el médico o el nutricionista indique, además de la alimentación saludable y de la practica de actividad física, la ingesta de algún medicamento o remedio natural que ayude a acelerar el metabolismo, quemar la grasa acumulada, inhibir la absorción de grasa en el intestino, disminuir el apetito, controlar la ansiedad o para combatir la retención de líquidos en el organismo. 
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