NO PASAR HAMBRE: Las dos primeras semanas pueden resultar las más duras, pudiendo llegar a notar cierta sensación de hambre en estos primeros días, pero debe ser una sensación pasajera hasta que el estómago se acostumbre a los nuevos hábitos. Es totalmente imposible mantener en el tiempo una dieta en la que se pasa hambre. A menudo, me encuentro con personas que han seguido una dieta estricta y poco saludable bajo la promesa de perder peso rápido. Esto suele desencadenar en un efecto rebote en el peso corporal y daños psicológicos en la persona, que termina por sentir cierta sensación de fracaso. Siempre que se afronte una dieta debe hacerse sin poner en riesgo la salud.
Pon una cazuela en el fuego con 2 cucharas soperas de aceite y un ajo picado. Una vez esté el ajo pochado, añade un puerro cortado a trocitos y deja que se cocine unos minutos. Echa una patata troceada a dados y 7 espárragos blancos en conserva cortados por la mitad. Añade una pizca de sal, el agua de los espárragos y un poco de agua hasta cubrir las verduras. Deja que cocine a fuego medio y una vez esté la patata tierna, tritura hasta que quede una textura fina.

Cuando se está durante un proceso de pérdida de peso es posible que el médico o el nutricionista indique, además de la alimentación saludable y de la practica de actividad física, la ingesta de algún medicamento o remedio natural que ayude a acelerar el metabolismo, quemar la grasa acumulada, inhibir la absorción de grasa en el intestino, disminuir el apetito, controlar la ansiedad o para combatir la retención de líquidos en el organismo. 
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