Tener motivos fuertes te ayudará a no abandonar. Debes preguntarte a ti mismo: ¿Para qué quiero perder peso? ¿Qué beneficio me aportará? Probablemente busques mejorar tu salud, sentirte mejor contigo mismo, poder ponerte la ropa que tienes en el armario, realizar con éxito una prueba deportiva, ganar seguridad y autoconfianza, o quizá te casas el año que viene y quieres verte bien en las fotos. En la respuesta a la pregunta están tus principales motivaciones. Debes tenerlas presentes durante todo el proceso para mantener las ganas y la fuerza del primer día. Si tu situación personal o de salud cambia durante el tratamiento deberemos analizar nuevas motivaciones para seguir.
NO PASAR HAMBRE: Las dos primeras semanas pueden resultar las más duras, pudiendo llegar a notar cierta sensación de hambre en estos primeros días, pero debe ser una sensación pasajera hasta que el estómago se acostumbre a los nuevos hábitos. Es totalmente imposible mantener en el tiempo una dieta en la que se pasa hambre. A menudo, me encuentro con personas que han seguido una dieta estricta y poco saludable bajo la promesa de perder peso rápido. Esto suele desencadenar en un efecto rebote en el peso corporal y daños psicológicos en la persona, que termina por sentir cierta sensación de fracaso. Siempre que se afronte una dieta debe hacerse sin poner en riesgo la salud.
Algunos remedios naturales como el té verde, el chitosán y las bayas de goji son excelentes para favorecer la pérdida de peso. También existen medicamentos de farmacia como el Saxenda y el Orlistat, siendo importante que el medicamento sea indicado por un médico, ya que el tipo de medicamento y la dosis dependerán de las necesidades individuales de la persona. 
×