Cuidar tu alimentación para perder peso no significa dejar de lado la vida social que compartes con tu familia y amigos. Si piensas que lo mejor es quedarte en casa y decir que no a las propuestas que tengas de salir y disfrutar te equivocas.  Eso no es sostenible en el tiempo y puede ocasionarte tristeza, desánimo y ansiedad. Debes aprender a disfrutar sin poner en peligro tu objetivo. Elegir las opciones más saludables que tengas a tu alcance, moderar las cantidades, saber decir “no” sin miedo y no caer en el error de compensar los excesos con ayunos u otro tipo de conductas. Cambiar tu comportamiento en este tipo de situaciones te ayudará a mantener un peso saludable durante más tiempo.
NO PASAR HAMBRE: Las dos primeras semanas pueden resultar las más duras, pudiendo llegar a notar cierta sensación de hambre en estos primeros días, pero debe ser una sensación pasajera hasta que el estómago se acostumbre a los nuevos hábitos. Es totalmente imposible mantener en el tiempo una dieta en la que se pasa hambre. A menudo, me encuentro con personas que han seguido una dieta estricta y poco saludable bajo la promesa de perder peso rápido. Esto suele desencadenar en un efecto rebote en el peso corporal y daños psicológicos en la persona, que termina por sentir cierta sensación de fracaso. Siempre que se afronte una dieta debe hacerse sin poner en riesgo la salud.
Algunos remedios naturales como el té verde, el chitosán y las bayas de goji son excelentes para favorecer la pérdida de peso. También existen medicamentos de farmacia como el Saxenda y el Orlistat, siendo importante que el medicamento sea indicado por un médico, ya que el tipo de medicamento y la dosis dependerán de las necesidades individuales de la persona. 
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