En los casos en que existe algún problema de salud como gastritis, asma, osteoporosis o incluso una limitación de movilidad, es fundamental la orientación y consejo de los médicos, para conciliar la dieta con el uso de medicamentos y con la debida adaptación a la enfermedad, para que sea posible adelgazar mejorando de esta forma la calidad de vida.
A mi edad no es fácil bajar de peso. Uno baja fácil a los 15, a los 25, pero la dificultad para bajar de peso parece ser directamente proporcional a la edad. Y no es que yo sea viejita, no, claro que no, solo tengo 30 años, pero la verdad no tenía mucha ilusión de poder conseguirlo y ya lo había intentado con varios sistemas y dietas, sin que ninguno hubiera jamás resultado.
Los ensayos clínicos son parte de la investigación clínica y a la raíz de todos avances médicos. Los ensayos clínicos buscan maneras nuevas de prevenir, detectar o tratar enfermedades. Los investigadores también usan los ensayos clínicos para estudiar otros aspectos de la atención clínica, como la manera de mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedades crónicas. Averigüe si los ensayos clínicos son adecuados para usted.

También puedes utilizar sustitutos con bajo contenido de grasa cuando sea posible, para llevar una dieta saludable para el corazón. Por ejemplo, condimenta la papa al horno con salsa con bajo contenido de sodio o yogur con bajo contenido de grasa en lugar de con mantequilla, o utiliza fruta entera en rodajas o una pasta untable de fruta con bajo contenido de azúcar en la tostada en lugar de margarina.
Y es que el cuerpo tiende a perder masa muscular. Es por eso que es fundamental que hagas más entrenamientos de fuerza y menos de cardio. Es decir: más músculo y menos carrera o bicicleta. Pero también es importante la alimentación. No hay ninguna sustancia por si misma que actúe de acelerador total del metabolismo. El cuerpo cada vez necesita menos "energía" pero sí que hay ciertos alimentos que pueden contribuir a que tu organismo funcione mejor y por lo tanto se acelere al menos en parte el metabolismo. Y te damos ocho ejemplos: la manzana el aguacate, el brócoli, la canela, la avena, el té verde (recuerda que a la hora de hacer dieta también es importante lo que bebes y que en este enlace te contamos varias bebidas que puedes consumir a diario o mientras comes o cenas y que tienen cero calorías) y la fruta en general. Es importante que huyas del mito de que la fruta tiene demasiado azúcar o que engorda.
Es cierto que el aceite de oliva es muy saludable, sabroso y una de las bases de la dieta mediterránea pero… ¡nos pasamos de cantidad! En una dieta equilibrada se recomienda consumir unas 5 cucharadas soperas de aceite de oliva al día a repartir entre cocinar y aliñar. En una dieta para bajar de peso, que por tanto aporte menos calorías, deberíamos reducir a 2 o 3 cucharadas diarias. Esto significa cocinar de manera suave, con pocas grasas y no dejar correr el aceite cuando aliñamos.

Para hacerlo bien... Si incorporas bruscamente fibra en tu alimentación, sobre todo si la dieta que seguías era pobre en ella, puede ocasionarte molestias gastrointestinales como gases y distensión abdominal. Lo más aconsejable es que introduzcas alimentos ricos en este componente de forma gradual y que vayas incrementando la cantidad, según se vaya adaptando tu sistema digestivo.
Verdad: Una ración de un alimento bajo en grasa o sin grasa puede ser más bajo en calorías que una ración del mismo producto con toda su grasa. Sin embargo, hay muchos alimentos procesados que son bajos en grasa o sin grasa pero que tienen igual o más calorías que el mismo alimento con la cantidad completa de grasa. A estos alimentos a veces les añaden harina, sal, almidón o azúcar para mejorar su sabor y textura después de haber eliminado la grasa. Esto le añade calorías al alimento.
El azúcar estimula la producción de insulina y aumenta el apetito por los alimentos calóricos como el chocolate, galletas y dulces. También alienta la acumulación de grasa y hace que el hígado trabaje más duro interrumpiendo el proceso digestivo. Si tienes un golpe de azúcar, no tienes que atascarte en el pastel: opta por carbohidratos de bajo IG en vez, como una rebanada de pan integral, galletas de arroz o galletas de avena.
La sibutramina actúa disminuyendo el hambre y haciendo con que la sensación de saciedad llegue más rápido al cerebro, ayudando a controlar la cantidad de comida ingerida. De esta forma, este medicamento puede ser usado como primer tratamiento en personas con obesidad. Cabe acotar que en algunos países de América Latina su uso ha sido restringido, debido a sus efectos secundarios. 
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