Buenos días, estoy interesada en realizar esta dieta, pero tengo un pequeño problema. Un día del menú que hay: “ensalada de espinacas, tomate, apio y garbanzos”, no me gusta ni las espinacas, ni los garbanzos, por favor me podría decir que otros alimentos podía cambiar para sustituir estos dos. Un saludo. Muchas gracias, espero impaciente su respuesta.
We are an indigenous Shipibo family with a wealth of knowledge about natural medicine and shamanism acquired through oral transmission from our ancestors. We desire to share the knowledge that was given to us so that all people have the opportunity to live in a different way. Our medicine helps dissolve selfishness and promotes reconnection with nature, and helps in the conservation and preservation of the environment and traditional knowledge.

Haz la dieta mediterránea. Si bien no se ha demostrado que alguna dieta funcione, la dieta mediterránea es la que más se acerca. Esta dieta se basa en los ingredientes tradicionales y los estilos de cocina de las personas que viven cerca del mar Mediterráneo. Los estudios han demostrado que las personas que siguen esta dieta han reducido el riesgo de enfermedades del corazón. Además, las ayuda a bajar de peso y lucir delgadas y esbeltas.[21] Céntrate en comer los siguientes alimentos (y eliminar el pan, los productos lácteos y los alimentos procesados):


Es posible que las personas que comen granos enteros como parte de una dieta saludable reduzcan sus posibilidades de desarrollar algunas enfermedades crónicas. Las pautas dietéticas del gobierno sugieren que la mitad de los granos que usted consuma sean integrales. Por ejemplo, seleccione el pan que tenga el 100 por ciento de harina de trigo integral en lugar del pan blanco, y arroz moreno en lugar de arroz blanco. En la sección de Información adicional al final de esta hoja se ofrecen vínculos útiles a estas pautas y al sitio web MiPlato, que proporciona información, sugerencias prácticas y herramientas para comer de forma saludable.
Básicamente aquellos que no sólo nos proporcionen grandes cantidades de energía, sino que además lo hagan de forma rápida. Este es el caso del azúcar, las harinas y arroces refinados -presentes en la mayoría de pastas, panes y arroces que consumimos habitualmente, así como refrescos y zumos industriales. Estos productos generan subidas tremendamente rápidas de azúcar en sangre, lo cual estimula una hormona que se llama insulina que actúa introduciendo azúcar dentro de nuestros músculos -lo que a priori podría ser positivo-, solo que cuando la subida de azúcar es brusca y en grandes cantidades esta insulina puede estimular también la entrada de esa energía a otro tipo de células llamadas adipocitos, las cuales están relacionadas con el incremento del tejido graso.
La dieta mediterránea es la dieta tradicional que cuenta con un mayor respaldo científico y todos conocemos en qué consiste: un consumo alto de frutas, verduras, pescado, cereales integrales, legumbres y aceite de oliva, y bajo en carne roja, azúcares y grasas saturadas. Pero, además, un componente importante es la práctica de ejercicio. Dado que es la dieta que se utilizaba en nuestro país hasta hace no mucho, es muy fácil de seguir. Pero hay que tener en cuenta que lo que hoy podemos entender como “dieta mediterránea” no siempre corresponde a lo que los científicos entienden como tal.

En general, para llevar una dieta equilibrada, recomiendo hacer 5-6 comidas diarias, pero realmente lo que determina el número de comidas al día es el número de horas que permanezcamos activos. Una persona que desayune a las 6:00 y cene a las 23:00 tendrá que hacer un número mayor de comidas que aquella que desayune a las 9:00 y cene a las 22:00. Lo realmente importante es no dejar grandes períodos de ayuno, ya que esto desencadena un desequilibrio de los niveles de glucosa lo que a su vez provoca descenso de la energía vital, incremento del apetito y tendencia a acumular grasa cuando ingiramos comida a modo de supercompensación.


Deja las bebidas azucaradas. Bebe jugos bajos en calorías 100% de fruta natural, agua mineral o agua pura, en lugar de bebidas gaseosas, bebidas energéticas, cafés con saborizantes y martinis. Reducir las calorías con sustitutos puede ser mucho más fácil de lo que crees. Por ejemplo: un café con leche por la mañana puede contener 500 calorías. Dado que ½ kg (1 libra) de grasa corporal (que se suba o se pierda) equivale aproximadamente a 3500 calorías, si sustituyes esa rica bebida por café negro, puedes perder ½ kg (1 libra) a la semana.[16]
Verdad: Comer mejor no tiene que costar mucho dinero. Muchas personas piensan que los alimentos frescos son más saludables que los enlatados o congelados. Por ejemplo, algunas personas piensan que la espinaca es mejor cruda que congelada o enlatada. Sin embargo, algunas frutas y vegetales enlatados o congelados proporcionan tantos nutrientes como los frescos y a un costo menor. Escoja vegetales enlatados bajos en sal y frutas enlatadas en su propio jugo o en agua. No se olvide enjuagar a los vegetales enlatados para quitarles el exceso de sal. Algunos productos del mar enlatados, como el atún, son saludables, de bajo costo y fáciles de conservar en la dispensa. Otras fuentes saludables de proteína que no cuestan mucho son las lentejas, las alverjas o chícharos y los frijoles enlatados, congelados o empaquetados en funda.
He probado otras pastillas como Phen24 pero no hicieron nada! ¡En fin, me alegra haber encontrado esto ya que he perdido casi 6 kilos en 2 semanas! He estado ejercitándome y comiendo menos y puedo sentir realmente que funciona. Me falta perder unos 12 kilos más pero estoy llegando a mi meta rápido. Agradezco a Danielle por ponerme en el camino correcto. – Jane
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